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Gustavo Cordera

Con la flamante edición de su primer disco solista, Cordera comienza una etapa. Algo más introspectivo y menos furioso que diez años atrás, nos habla de este momento que atraviesan él, su grupo y la cultura rockera en general.





“Con Bersuit estamos atravesando una crisis como todo el movimiento rockero”.
¿Cómo explicarías el período tan particular  por el que pasa Bersuit hoy, con la edición de varios discos solistas por parte  de sus integrantes?Cada uno esta utilizando su espacio de libertad y tratando de conectar con lo que quiere decir en este punto de su vida. Si eso marca alguna tendencia es un plus, no es la intención. Lo que puede generar es una sensación de disolución en la banda. Pero creo que es justamente lo contrario: utilizar a un organismo, una fábrica de canciones o un grupo humano llamado Bersuit para que estimule cuestiones individuales. Esta bueno porque es aire fresco, agua nueva.
En el disco cantás con tu hija el tango “No hay monstruos invencibles”. ¿Por qué elegiste este género para que ella participe?Surgió naturalmente, es una canción que ella cantaba conmigo. Era una balada, luego Ale Vazquez la convirtió en un tango y emprendimos ese viaje. Salió muy natural porque hay una tradición muy fuerte en mi familia, mi papá es cantante de tango y es evidente que eso pasa de generación en generación.
¿Por esa tradición familiar pensabas que el tango era la música apropiada para que canten juntos?No sé si era apropiado, lo hicimos con total naturalidad y eso se escucha. Aceptamos el desafío. 
¿Pensás que con el sonido relajado y la temática tan femenina que propone tu disco solista rompés con cierta imagen que te habías creado como frontman de Bersuit? De alguna manera, vuelvo a ser irreverente porque hoy el rock acepta una trompada, una patada, un insulto pero no un abrazo, una caricia.  No me refiero al movimiento rockero como música sino en lo que se convirtió después de muchos años, cuando las bengalas y las banderas se apoderaron del público y de las bandas y pasaron a formar parte del folclore del rock. Fijate que estamos en una altura en donde todas las bandas se están transformado. Creo que el movimiento está en crisis y que, si es realmente fuerte, puede salir adelante transformándose. Fundamentalmente,  evolucionando a toda esta precariedad y estupidez.
Esos cambios que mencionás en la cultura rockera a vos te tocó verlos desde arriba del escenario…La gente es otra. No es la misma gente la que va a los recitales del Indio Solari,  Los Piojos o  Bersuit ahora que la que iba hace diez años atrás. Todavía hay un gesto reaccionario pero es mucho más pequeño que el que había a mediados de los noventa. Me parece que ahí esta la transformación. Los adolescentes están descubriendo el mundo y  la diversidad, quieren indagar en  distintas cosas  y no se quieren atar a la lealtad del rock.  El mundo se esta abriendo en pedazos y de alguna manera es una respuesta a la globalización de los noventa,  a la necesidad de encontrar respuestas a tantas  ideas absolutas. El rock, de alguna manera, propuso toda esta disputa alrededor de ideas absolutas: lo que no es rock es careta. 
¿Por eso  solés afirmar que el rock se volvió fascista?En ese sentido lo digo, estoy discutiendo ideología porque formo parte de este movimiento. Soy rock. Estoy haciendo una autoexamen y no juzgando a nadie.
Tal vez la actitud más  rockera musicalmente hoy sea no hacer rock …Por supuesto. La identidad  rockera hoy pide transformación. La experimentación y el cambio están   en la génesis del movimiento, ocurrió en la década del sesenta con bandas como Led Zeppelin, Pink Floyd, Pescado Rabioso o Arco Iris. Después se empezó a caer hasta llegar adonde llegamos. 
De cualquier forma, desde sus comienzos, Bersuit no estuvo asociado nunca a una propuesta musical unidireccional, sino que muchas veces generaban desconcierto en los oyentes al abarcar tantos estilos…

Bersuit hizo un aporte muy interesante al rock. Fue una banda muy resistida, el mismo movimiento tardó muchos años en aceptarla porque hacíamos candombe, murga,  cumbia, tango. De alguna manera siempre estuvimos buscando y ése era el desconcierto: no saber muy bien para donde íbamos. A mí siempre me gusto eso. Por eso creo que este proyecto solista es una búsqueda de volver a desconcertar e ir a mundos nuevos. De  acá a un año te vas a encontrar con las distintas obras de los miembros de la banda y con mucha diversidad.
¿Sentís que con Bersuit estaban perdiendo el entusiasmo para hacer música?Un poco sí. Por eso tuvimos que seguir este camino para retomar ese tiempo perdido. Hace veintiún años que estamos, eso es maravilloso. Con Bersuit estamos atravesando una crisis como todo el movimiento rockero. Esperemos salir con fuerza renovada. Este disco solista fue un trabajo muy lindo y relajado donde cada uno ponía lo que tenía ganas. Es volver  a las ganas como motor para crear.
¿Pensás que esta crisis del rock es terminal o creés  va a renacer de alguna forma?No lo sé. Para la música clásica fue prácticamente terminal. En cuanto al rock, solo sé que está en crisis. 

 

Imagen por Juan Sebastian Sztark 

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